jueves, 17 de abril de 2014

Así lo contaba el Gabo

Por un país al alcance de los niños

En la ceremonia de entrega del informe de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, el jueves pasado en el palacio de Nariño, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, pronunció las siguientes palabras:
Los primeros españoles que vinieron al Nuevo Mundo vivían aturdidos por el canto de los pájaros, se mareaban con la pureza de los olores y agotaron en pocos años una especie exquisita de perros mudos que los indígenas criaban para comer. Muchos de ellos, y otros que llegarían después, eran criminales rasos en libertad condicional, que no tenían más razones para quedarse. Menos razones tendrían muy pronto los nativos para querer que se quedaran.
Cristóbal Colón, respaldado por una carta de los reyes de España para el emperador de China, había descubierto aquel paraíso por un error geográfico que cambió el rumbo de la historia. La víspera de su llegada, antes de oír el vuelo de las primeras aves en la oscuridad del océano, había percibido en el viento una fragancia de flores de la tierra que le pareció la cosa más dulce del mundo. En su diario de a bordo escribió que los nativos los recibieron en la playa como sus madres los parieron, que eran hermosos y de buena índole, y tan cándidos de natura, que cambiaban cuanto tenían por collares de colores y sonajas de latón. Pero su corazón perdió los estribos cuando descubrió que sus narigueras eran de oro, al igual que las pulseras, los collares, los aretes y las tobilleras; que tenían campanas de oro para jugar, y que algunos ocultaban sus vergüenzas con una cápsula de oro. Fue aquel esplendor ornamental, y no sus valores humanos, lo que condenó a los nativos a ser protagonistas del nuevo génesis que empezaba aquel día.
Muchos de ellos murieron sin saber de dónde habían venido los invasores. Muchos de éstos murieron sin saber dónde estaban. Cinco siglos después, los descendientes de ambos no acabamos de saber quiénes somos.
Era un mundo más descubierto de lo que se creyó entonces. Los incas, con 10 millones de habitantes, tenían un estado legendario bien constituido con ciudades monumentales en las cumbres andinas para tocar al dios solar. Tenían sistemas magistrales de cuenta y razón, y archivos y memorias de uso popular, que sorprendieron a los matemáticos de Europa, y un culto laborioso de las artes públicas, cuya obra magna fue el jardín del palacio imperial, con árboles y animales de oro y plata en tamaño natural. Los aztecas y los mayas habían plasmado su conciencia histórica en pirámides sagradas entre volcanes acezantes, y tenían emperadores clarividentes y artesanos sabios que desconocían el uso industrial de la rueda, pero la utilizaban en los juguetes de los niños.
En la esquina de los dos grandes océanos se extendían 40.000 leguas cuadradas que Colón entrevió apenas en su cuarto viaje, y que hoy lleva su nombre: Colombia. Lo habitaban desde hacía unos 12.000 años varias comunidades dispersas de lenguas diferentes y culturas distintas, y con sus identidades propias bien definidas. No tenían una noción de Estado, ni unidad política entre ellas, pero habían descubierto el prodigio político de vivir como iguales en las diferencias. Tenían sistemas antiguos de ciencia y educación, y una rica cosmología vinculada a sus obras de orfebres geniales y alfareros inspirados. Su madurez creativa se había propuesto incorporar el arte a la vida cotidiana -que tal vez sea el destino superior de las artes- y lo consiguieron con aciertos memorables, tanto en los utensilios domésticos como en el modo de ser. El oro y las piedras preciosas no tenían para ellos un valor de cambio sino un poder cosmológico y artístico, pero los españoles los vieron con los ojos de Occidente: oro y piedras preciosas de sobra para dejar sin oficio a los alquimistas y empedrar los caminos del cielo con doblones de a cuatro. Esa fue la razón y la fuerza de la Conquista y la Colonia, y el origen real de lo que somos.
Tuvo que transcurrir un siglo para que los españoles conformaran el estado colonial, con un solo nombre, una sola lengua y un solo dios. Sus límites y su división política de 12 provincias eran semejantes a los de hoy. Esto dio por primera vez la noción de un país centralista y burocratizado, y creó la ilusión de una unidad nacional en el sopor de la Colonia. Ilusión pura, en una sociedad que era un modelo oscurantista de discriminación racial y violencia larvada, bajo el manto del Santo Oficio. Los tres o cuatro millones de indios que encontraron los españoles estaban reducidos a un millón por la crueldad de los conquistadores y las enfermedades desconocidas que trajeron consigo. Pero el mestizaje era ya una fuerza demográfica incontenible. Los miles de esclavos africanos, traídos por la fuerza para los trabajos bárbaros de minas y haciendas, habían aportado una tercera dignidad al caldo criollo, con nuevos rituales de imaginación y nostalgia, y otros dioses remotos. Pero las leyes de Indias habían impuesto patrones milimétricos de segregación según el grado de sangre blanca dentro de cada raza: mestizos de distinciones varias, negros esclavos, negros libertos, mulatos de distintas escalas. Llegaron a distinguirse hasta 18 grados de mestizos, y los mismos blancos españoles segregaron a sus propios hijos como blancos criollos.
Los mestizos estaban descalificados para ciertos cargos de mando y gobierno y otros oficios públicos, o para ingresar en colegios y seminarios. Los negros carecían de todo, inclusive de un alma; no tenían derecho a entrar en el cielo ni en el infierno, y su sangre se consideraba impura hasta que fuera decantada por cuatro generaciones de blancos. Semejantes leyes no pudieron aplicarse con demasiado rigor por la dificultad de distinguir las intrincadas fronteras de las razas, y por la misma dinámica social del mestizaje, pero de todos modos aumentaron las tensiones y la violencia raciales. Hasta hace pocos años no se aceptaban todavía en los colegios de Colombia a los hijos de uniones libres. Los negros, iguales en la ley, padecen todavía de muchas discriminaciones, además de las propias de la pobreza.
La generación de la Independencia perdió la primera oportunidad de liquidar esa herencia abominable. Aquella pléyade de jóvenes románticos, inspirados en las luces de la Revolución Francesa, instauró una república moderna de buenas intenciones, pero no logró eliminar los residuos de la Colonia. Ellos mismos no estuvieron a salvo de su hados maléficos. Simón Bolívar, a los 35 años, había dado la orden de ejecutar 800 prisioneros españoles, inclusive a los enfermos de un hospital. Francisco de Paula Santander, a los 28, hizo fusilar a los prisioneros de la batalla de Boyacá, inclusive a su comandante. Algunos de los buenos propósitos de la república propiciaron de soslayo nuevas tensiones sociales de pobres y ricos, obreros y artesanos y otros grupos marginales. La ferocidad de las guerras civiles del siglo XIX no fue ajena a esas desigualdades, como no lo fueron las numerosas conmociones políticas y civiles que han dejado un rastro de sangre a lo largo de nuestra historia. Dos dones naturales nos han ayudado a sortear ese destino funesto, a suplir los vacíos de nuestra condición cultural y social, y a buscar a tientas nuestra identidad. Uno es el don de la creatividad, expresión superior de la inteligencia humana. El otro es una arrasadora determinación de ascenso personal. Ambos ayudados por una astucia casi sobrenatural, y tan útil para el bien como para el mal, fueron un recurso providencial de los indígenas contra los españoles desde el día mismo del desembarco. Para quitárselos de encima, mandaron a Colón de isla en isla, siempre a la isla siguiente, en busca de un rey vestido de oro que no había existido nunca. A los conquistadores convencidos por las novelas de caballería los engatusaron con descripciones de ciudades fantásticas construidas en oro puro. A todos los descaminaron con la fábula de El Dorado mítico que una vez al año se sumergía en su laguna sagrada con el cuerpo empolvado de oro. Tres obras maestras de una epopeya nacional, utilizadas por los indígenas como un instrumento para sobrevivir. Tal vez de esos talentos precolombinos nos viene también una plasticidad extraordinaria para asimilarnos con rapidez a cualquier medio y aprender sin dolor los oficios más disímiles: fakires en la India, camelleros en el Sáhara o maestros de inglés en Nueva York.
Del lado hispánico, en cambio, tal vez nos venga el ser emigrantes congénitos con un espíritu de aventura que no elude los riesgos. Todo lo contrario: los buscamos. De unos cinco millones de colombianos que viven en el exterior, la inmensa mayoría se fue a buscar fortuna sin más recursos que la temeridad, y hoy están en todas partes, por las buenas o por las malas razones, haciendo lo mejor o lo peor, pero nunca inadvertidos. La cualidad con que se les distingue en el folclor del mundo entero es que ningún colombiano se deja morir de hambre. Sin embargo, la virtud que más se les nota es que nunca fueron tan colombianos como al sentirse lejos de Colombia.
Así es. Han asimilado las costumbres y las lenguas de otros como las propias, pero nunca han podido sacudirse del corazón las cenizas de la nostalgia, y no pierden ocasión de expresarlo con toda clase de actos patrióticos para exaltar lo que añoran de la tierra distante, inclusive sus defectos. En ciudades menos pensadas de cualquier país puede encontrarse a la vuelta de una esquina la reproducción en vivo de una calle cualquiera de Colombia: las casas de colores intensos, la fonda con el nombre de la ciudad amada, el salón de cine en español, la escuela 20 de Julio junto a la cantina 7 de Agosto con sus chorros de músicas enloquecidas, la plaza de árboles polvorientos todavía con las guirnaldas de papel del último viernes fragoroso.
La paradoja es que estos conquistadores nostálgicos, como sus antepasados, nacieron en un país de puertas cerradas. Los libertadores trataron de abrirlas a los nuevos vientos de Inglaterra y Francia, a las doctrinas jurídicas y éticas de Bentham, a la educación de Lancaster, al aprendizaje de las lenguas, a la popularización de las ciencias y las artes, para borrar los vicios de una España más papista que el Papa y todavía escaldada por el acoso financiero de los judíos y por 800 años de ocupación islámica. Los radicales del siglo XIX, y más tarde la Generación del Centenario, volvieron a proponérselo con políticas de inmigraciones masivas para enriquecer la cultura del mestizaje, pero unas y otras se frustraron por un temor casi teológico de los demonios exteriores. Aún hoy estamos lejos de imaginar cuánto dependemos del vasto mundo que ignoramos.
Somos conscientes de nuestros males, pero nos hemos desgastado luchando contra los síntomas mientras las causas se eternizan. Nos han escrito y oficializado una versión complaciente de la historia, hecha más para esconder que para clarificar, en la cual se perpetúan vicios originales, se ganan batallas que nunca se dieron y se sacralizan glorias que nunca merecimos. Pues nos complacemos en el ensueño de que la historia no se parezca a la Colombia en que vivimos, sino que Colombia termine por parecerse a su historia escrita.
Por lo mismo, nuestra educación conformista y represiva parece concebida para que los niños se adapten por la fuerza a un país que no fue pensado para ellos, en lugar de poner el país al alcance de ellos para que lo transformen y engrandezcan. Semejante despropósito restringe la creatividad y la intuición congénitas, y contraría la imaginación, la clarividencia precoz y la sabiduría del corazón, hasta que los niños olviden lo que sin duda saben de nacimiento: que la realidad no termina donde dicen los textos, que su concepción del mundo es más acorde con la naturaleza que la de los adultos, y que la vida sería más larga y feliz si cada quien pudiera trabajar en lo que le gusta, y sólo en eso.
Esta encrucijada de destinos ha forjado una patria densa e indescifrable donde lo inverosímil es la única medida de la realidad. Nuestra insignia es la desmesura. En todo: en lo bueno y en lo malo, en el amor y en el odio, en el júbilo de un triunfo y en la amargura de una derrota. Destruimos a los ídolos con la misma pasión con que los creamos. Somos intuitivos, autodidactas espontáneos y rápidos, y trabajadores encarnizados, pero nos enloquece la sola idea del dinero fácil. Tenemos en el mismo corazón la misma cantidad de rencor político y de olvido histórico. Un éxito resonante o una derrota deportiva pueden costarnos tantos muertos como un desastre aéreo. Por la misma causa somos una sociedad sentimental en la que prima el gesto sobre la reflexión, el ímpetu sobre la razón, el calor humano sobre la desconfianza. Tenemos un amor casi irracional por la vida, pero nos matamos unos a otros por las ansias de vivir. Al autor de los crímenes más terribles lo pierde una debilidad sentimental. De otro modo: al colombiano sin corazón lo pierde el corazón.
Pues somos dos países a la vez: uno en el papel y otro en la realidad. Aunque somos precursores de las ciencias en América, seguimos viendo a los científicos en su estado medieval de brujos herméticos, cuando ya quedan muy pocas cosas en la vida diaria que no sean un milagro de la ciencia. En cada uno de nosotros cohabitan, de la manera más arbitraria, la justicia y la impunidad; somos fanáticos del legalismo, pero llevamos bien despierto en el alma un leguleyo de mano maestra para burlar las leyes sin violarlas, o para violarlas sin castigo. Amamos a los perros, tapizamos de rosas el mundo, morimos de amor por la patria, pero ignoramos la desaparición de seis especies animales cada hora del día y de la noche por la devastación criminal de los bosques tropicales, y nosotros mismos hemos destruido sin remedio uno de los grandes ríos del planeta. Nos indigna la mala imagen del país en el exterior, pero no nos atrevemos a admitir que la realidad es peor. Somos capaces de los actos más nobles y de los más abyectos, de poemas sublimes y asesinatos dementes, de funerales jubilosos y parrandas mortales. No porque unos seamos buenos y otros malos, sino porque todos participamos de ambos extremos. Llegado el caso -y Dios nos libre- todos somos capaces de todo.
Tal vez una reflexión más profunda nos permitiría establecer hasta qué punto este modo de ser nos viene de que seguimos siendo en esencia la misma sociedad excluyente, formalista y ensimismada de la Colonia. Tal vez una más serena nos permitiría descubrir que nuestra violencia histórica es la dinámica sobrante de nuestra guerra eterna contra la adversidad. Tal vez estemos pervertidos por un sistema que nos incita a vivir como ricos mientras el 40 por ciento de la población malvive en la miseria, y nos ha fomentado una noción instantánea y resbaladiza de la felicidad: queremos siempre un poco más de lo que ya tenemos, más y más de lo que parecía imposible, mucho más de lo que cabe dentro de la ley, y lo conseguimos como sea: aun contra la ley. Conscientes de que ningún gobierno será capaz de complacer esta ansiedad, hemos terminado por ser incrédulos, abstencionistas e ingobernables, y de un individualismo solitario por el que cada uno de nosotros piensa que sólo depende de sí mismo. Razones de sobra para seguir preguntándonos quiénes somos, y cuál es la cara con que queremos ser reconocidos en el tercer milenio.
La Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo no ha pretendido una respuesta, pero ha querido diseñar una carta de navegación que tal vez ayude a encontrarla. Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro. Una educación desde la cuna hasta la tumba, inconforme y reflexiva, que nos inspire un nuevo modo de pensar y nos incite a descubrir quiénes somos en una sociedad que se quiera más a sí misma. Que aproveche al máximo nuestra creatividad inagotable y conciba una ética -y tal vez una estética- para nuestro afán desaforado y legítimo de superación personal. Que integre las ciencias y las artes a la canasta familiar, de acuerdo con los designios de un gran poeta de nuestro tiempo que pidió no seguir amándolas por separado como a dos hermanas enemigas. Que canalice hacia la vida la inmensa energía creadora que durante siglos hemos despilfarrado en la depredación y la violencia, y nos abra al fin la segunda oportunidad sobre la tierra que no tuvo la estirpe desgraciada del coronel Aureliano Buendía. Por el país próspero y justo que soñamos: al alcance de los niños.

martes, 8 de abril de 2014

María Félix reniega de ser sonorense


Ciudad de México, 8 de abril (AN).-A 100 años del nacimiento de María Félix y 12 de su muerte (8 de abril 1914-8 de abril 2002), recuperamos esta entrevista con la actriz, imagen del cine mexicano de la Época de Oro, en la  que habla de sí misma, de la construcción de su imagen-leyenda; de sus hombres; de la cultura, el poder, y de la ciudad de México que quería.
La entrevista fue publicada en el viejo diario unomásuno por la periodista Alegría Martínez, editora de la sección de Cultura de ese diario, en ese entonces.
Aquí la conversación:
“No soy un mito, soy una realidad”: María Félix
Por Alegría Martínez
Periódico unomásuno
Cultura, 16 de noviembre de 1993
Yo no soy un mito, soy una realidad. Mi éxito es la gente, el pueblo mexicano que es bueno, dulce, maravilloso, pero a los periodistas les digo ¡merde!
Aburrida de “tantas entrevistas estúpidas” que le han hecho, María Félix dice que los periodistas sólo tienen insultos para ella, y algunos “comen caliente” gracias a su nombre.
La actriz, que regresó a su país a hacerle justicia al genio de Agustín Lara, y a quien aún le falta quitar “esa horrible cosa amarilla” que han puesto en la Avenida Juárez (se refería alCaballito del escultor Sebastián), nació bajo el sol y está en la cumbre porque nunca le ha faltado dinero, hombres ni belleza.
“Yo nunca soñé estar en la cumbre. Parece falta de modestia, pero yo no tengo ese sentimiento, no lo conozco porque siempre me fue bien. No he sufrido para tener dinero, hombres ni belleza, ¡eso es cumbre! Para lo único que he sufrido es para aprender, porque yo no sabía nada. Por eso hablan tanto.
“Soy una improvisada. Nada sabía de cine, sólo me eché encima un carácter y un estilo. La gente lucha para hacerse un lugar bajo el sol. Yo nací bajo el sol. Toda mi vida he tenidobuena salud y he contestado, me he defendido de los insultos.  He tenido éxito desde que nací. Nunca pensé en cumbres, éxitos ni nada, todo lo he tenido a manos llenas porque así me ha llegado, pero he tenido dos cosas: disciplina y ganas de aprender todo lo que puedo; desde rasgar un poquito la guitarra, y así, cuando llego a estar solita hasta me canto una canción, pero siempre he vivido con gente inteligente, no entiendo a los pendejos, esos son ultraterrestres.”
–¿Qué ha dejado María en el camino al no poder retornar a la vida tranquila y anónima?
–Estoy acostumbrada ya. Para mí la calle no existe, para nada. Existe mi casa de Cuernavaca y mi coche donde doy muchas vueltas, aunque aquí me quitaron mis palmeras centenarias de Mississippi que se murieron; imagínese cuánto van a tardar en salir otras. El regente de esta ciudad tenía amor por los “arbolitos” y entonces se quitaron todos los árboles. París me gusta porque salgo a pie, allá camino, aquí no, porque soy como parte de esta ciudad. No me parece malo, pero es cortarle a un ser humano la libertad y la posibilidad de ver la vida de otra manera. La vida tranquila y común yo no la conozco porque estoy programada para el escándalo. Donde estoy yo, está la discusión, las cosas controvertidas, lo otro no lo conozco.
–¿Por qué lo que usted dice siempre causa revuelo?
–Porque la gente es hipócrita y yo no. La gente tiene recovecos, quiere quedar bien, son lamebotas. Yo no lamo botas, ni quiero quedar bien.
–¿Qué hay en la María de hoy de la muchacha que dejó Álamos, Sonora, y posteriormente llegó al cine?
–La gente anda diciendo que nací en Quiriego, que es un pueblito de Sonora, en el valle del Yaqui, pero no es cierto, yo no nací ahí, ahí nació mi papá. Yo nunca viví en Álamos, la gente dice que soy de Sonora, pero pude haber nacido en Vladivostok.
–¿De dónde es María, entonces?
–Yo me siento del mundo, de todas partes. Claro, tuve una casa sonorense, pero quiero mucho a mi ciudad de México. Este es un país de gran belleza y su gente es muy buena.
–¿Qué es para usted lo más importante?
–La vida, pero no puedo describir qué es la vida. No hablo del corazón, porque eso es una víscera y yo no amo con el corazón sino con el plexus. Cuando se tienen responsabilidades en el trabajo, todo se hace con el plexus.
–¿Qué implica para usted ser La Diva del cine mexicano y cuándo o cómo cree que esto se empezó a construir? 
–No conozco la palabra diva, nunca la he comprendido. Yo, ¿diva?, pues… diva le decían a María Callas. Yo soy fregona, una diva fregona, posiblemente. ¿Qué cuándo empezó esto? No sé. Yo he vivido en tantas ciudades y he visto tanta gente, que no sé, por eso es difícil seguirme a mí.
–¿Existe una personalidad dual que conforme a María Félix y a La Doña en una?
–Yo no sé qué es ser Doña. Hice películas en las que me llamé así, y seguramente a la gente se le hizo fácil ponerme así, doña Bárbara o doña Diabla. El concepto que la gente tiene de Doña, lo vieron en mí y seguramente les cuadró bien.
–¿Y a usted, le cuadra?
–A mí me da igual. Yo me llamo María de los Ángeles y las cartas me llegan con “Doña”.  Después del homenaje a Lara, me llegaron tantas cartas, que tendría que darle al cartero un sobresueldo. La gente se sorprendió, porque no es fácil poner estatuas en la ciudad de México y la gente comprendió que era justo. A ver dígame qué hizo esta señora Dolores para tener una escultura, hay una escultura de esta señora Dolores en Chapultepec. Yo hablé mucho con ella y ella me dijo que detestaba a los niños porque nunca los tuvo, sin embargo siempre estaba rodeada de ellos por la imagen que le daban, pero ella no hizo nada, en cambio, con todo lo que hizo Agustín Lara , él no tenía ninguna.
–¿Qué tanto han influido las características de sus personajes cinematográficos en la construcción de un perfil femenino fuerte que reta al sexo masculino desde la belleza física?
–¡Cómo cree que…! Mis personajes nunca tuvieron nada qué ver con mi físico. ¿Usted cree que me parezco a una cucaracha? ¡Lo que se parece un elefante a una gallina, me parezco yo a una india! ¡Son mis entretelas! No tengo físico de india ni de arrastrada ni de puta. Para tener una carrera como la mía, yo aprendí a trabajar, a disciplinarme. Sin disciplina no se puede hacer nada y los actores que no la tienen, son desechables. Me costó trabajo aprender, porque es una disciplina llegar temprano, aprenderse los diálogos, adentrarse en un personaje, en una puta, una cocinera o una virgen.
–¿Cómo es María Félix o cómo ha sido en las diversas ocasiones frente al amor por un hombre?
–Toda mi vida me han adorado, idolatrado. Desde chica, en la escuela. Yo nunca he sufrido por amor, pero cuando se vive con un hombre hay que tener disciplina y respeto. Los casados no le tienen miedo a las palabras. A los periodistas les digo merde porque me han insultado tanto a mí que no es posible más, pero a la gente que vive conmigo la respeto igual que a mis empleados, claro que no me arrastro ni beso el piso, pero hay diálogo, acercamiento. Yo no soy ejemplo para nada, para ser como yo se necesita mucho.
–¿Es fundamental que un hombre sea artista para que le resulte atractivo? Me refiero a que Lara, Negrete, Tzapoff lo eran…
–Un pintor tan bueno como Tzapoff, con un talento, un físico, una juventud, una cultura, una inteligencia… Tengo que estarle muy reconocida a la vida por haberme dado todo eso. Lara, ya sabemos todos quién era, y Jorge Negrete… él no tuvo… Me gustaba ese amor desmesurado que me tenía.
–¿Por qué le gustan las serpientes y los lagartos convertidos en joyas, qué le representan?
–Me gustan los animales. Una mariposa me parece una joya viviente, no soy una mujer cursi, pero puedo decir esto. Una serpiente es una joya que camina.
–Dígame, ¿por qué se fotografiaba continuamente cigarro en mano?
–¿No serían ganas de fumar?
–Espero que no le parezca estúpida la pregunta.
–Pues… casi casi estúpida, como no bebo…
–Sucede que difícilmente una mujer se toma fotos de estudio con el cigarro o el puro en la mano.
–Yo fumo. A lo mejor, si bebiera, hubiera salido con un vaso de whisky. El que fume puro, es por amor, porque para poder aguantar el puro de mi marido, tuve que aprender a fumarlo yo. Necesitas hacerte un paladar para poder soportar ese tabaco negro y a mi marido le gustaba mucho. Murió de cáncer en el pulmón.
–Octavio Paz escribió en el prólogo del libro fotográfico publicado el año pasado, que las estrellas son criaturas de aire y sueño. ¿Cómo puede alguien que se ha convertido en esa clase de estrella sobrevivir a la realidad?
–Yo les hago soñar muchas cosas que no son. El espectáculo es sueño, una actriz tiene que ser sueño. Cuando me dijo (Enrique) Krauze que no podía hacer mi biografía porque me tenía que investigar, yo le dije: Investigar a Pancho Villa, sí. A Porfirio Díaz, sí, porque ahí tienes que decir palabras precisas y datos , pero investigar a una actriz no se puede, porque una actriz es un sueño.
–¿Qué opina de los homenajes, como el que recibió el año pasado por parte de la UNAM, Cineteca Nacional y RTC, y qué homenaje le falta a María?  
–Nunca he pensado en que me van a hacer homenajes. Es agradable el reconocimiento, pero nunca he pensado en eso. ¿Qué quiere decir un premio? ¿Qué soy la más fregona de todas? ¡Pues sí! Yo que tanto quiero a mi ciudad, creo que me echaron la viga cuando me lo dieron… No tengo tiempo para leer las cartas que me llegan, pero un homenaje… no. No me falta ninguno.
–¿A qué se debe que después de 20 años de no hacer cine, su popularidad como actriz siga en ascenso?
–Yo creo que a la televisión y a que mis películas son muy bonitas, yo nunca las veo, pero son muy bonitas. No se parecen a otras y yo trataba de cuidar muchas cosas: los diálogos, me metía con los escenaristas, con los decoradores, , prestaba cosas de mi casa para que todo saliera bonito. El otro día me llevé a Antoine (Tzapoff) a Janitzio y nada más puse el pie ahí, una niña chiquita , como de cuatro años , me dijo: “¡Maclovia!”
–Emilio, el Indio Fernández, llegó a decir que los mexicanos no sabían cómo eran, hasta que se vieron retratados en sus películas, ¿qué piensa usted de eso?
–Emilio decía muchas pendejadas.
–¿Por qué no se realizaron los proyectos de Zona sagrada, Toña machetes y El extraño resplandor?
–Para El resplandor no hubo dinero; en México estamos muy pobres para esas cosas. Zona sagrada no se hizo porque me estaba chocando mucho Carlos Fuentes, se me figura una vedette, es un hombre con corazón de mujer, es un mujerujo, ya lo he dicho muchas veces.  Yo tengo corazón de hombre, pero digo hombre, no peleles ni homosexuales, esos nunca se podrán comparar a una mujer, por más que las mujeres quieran, y como no soy ejemplo de nada, puedo decir lo que yo quiera, porque sé que no van a estar de acuerdo conmigo.
–¿Por qué dice que tiene corazón de hombre?
–Porque todos los atributos buenos de un hombre, los tengo yo: valor, tanates, que no se ven porque están por dentro, pero yo creo que los tengo. Yo no conozco el miedo, así que se me figura a mí que tengo corazón de hombre.  Yo no soy la mujercita, ¡no, para nada!,, y claro, eso a la gente, sobre todo a las mujeres, no les gusta.
–¿Qué puede decir del tan mencionado auge cinematográfico nacional de hoy y cuáles diferencias encuentra usted entre ésta y la época en la que participó usted?
–¡Usted me pregunta como si yo me la pasara sentada! Nunca he visto películas mexicanas. Ni antes ni después, y como copete ni siquiera las mías. Nunca he tenido amigos actores. He trabajado y sí tuve amistad con Gabriel (Figueroa) y un poco con Dolores (Del Río), ella era hipócrita, pero era interesante, porque era inteligente.
–¿Qué cosas en la política cultural actual cree que debieran modificarse?
–La cultura está en un momento muy malo, aquí, quitando a Octavio Paz, a Krauze y a (Andrés) Henestrosa, yo no conozco muchos hombres escritores de gran cultura en México. En todo el mundo la cultura está mal ahora. La pintura, por ejemplo, se traduce en dinero. ¿Usted cree que son pinturas esos garabatos que pintó Tamayo? ¿Usted cree que Tamayo se iba a herniar por los monigotes que hacía? Algunos se los habrá hecho Olga, son tan fáciles de hacer… ¿Usted cree que eso es arte? Los pintores mexicanos nunca me han gustado. Tengo frente a mí un dibujo de Diego (Rivera) que tiene algunas cosas mal hechas. A mí Diego nunca me gustó y era mi amigo, y Frida (Kahlo) también. Ahorita, cuántos cuadros de ellos no tendría en mi casa, si me gustaran.
–¿Qué pintura le gusta?
–Piero della Francesca, Velázquez, entre los españoles, más que Goya, Bellini, Rembrandt, Da Vinci, eso me gusta, pero eso ya nadie lo sabe porque esa técnica ya no existe. La escultura no me gusta. Me iban a regalar un Botero, pero imagínese: ¡toda mi vida he hecho dieta! No estoy loca para poner un Botero, él hace caricaturas.
–Usted, que llega a México y se va por distintas épocas, ¿qué adelantos y retrocesos ha podido observar en su país?
–Encuentro una pobreza tremenda, enorme. ¿Cómo puede haber una cultura en mi país, si construyen 300 escuelas, pero en un mes va a haber 3 mil niños más. No es posible. Necesitan las mujeres enfriarse un poco las sentaderas, porque, ¡qué manera de tener hijos! Encuentro una pobreza enorme, pero en todas partes: aquí, en Estados Unidos y en Francia. Los gobernantes se dedican a hacer reuniones, pero deberían reunirse para arreglar este lado de la vida y darle de comer a la gente que se muere de hambre.
–¿Qué más observa, María?
–También ha crecido mucho el número de enfermos de sida, porque viene el Papa y nos hace polvo prohibiendo el aborto y los preservativos. Todo eso no es posible, viene el Papa y retrocedemos 10 años. La Iglesia es un enemigo, nos promete el paraíso, que no le cuesta nada.
–¿Cómo define su relación con el poder, con el Presidente, por ejemplo?
–Es un personaje que tiene el poder seis años nada más y hay algunos que lo aguantan mejor que otros.
–¿Cuál es su opinión sobre este sexenio? (en 1993, el de Carlos Salinas)
–Conozco poco, pero es difícil hacer algo, cuando los anteriores ya hicieron mal muchas cosas. Este presidente ha vendido muchas cosas, y es difícil, porque si no se tiene dinero no se sale adelante nunca. La gente dice que hablar de dinero es de mal gusto, pero el dinero es una maravilla porque te da libertad.
–Ha expresado muchas veces su opinión sobre los periodistas, pero ¿qué puede decir de un periodista como Zabludovsky?
–Zabludovsky es mi amigo y tengo una gran estima y aprecio por él, pero yo a él nunca le estoy pidiendo nada y él nunca me está preguntando a mí. Jacobo es una gente seria y no se ha movido de donde está desde hace mucho tiempo. Es de primera clase.
–¿Qué le gustaría decir o callar respecto a su relación con intelectuales como Paz, Monsiváis o Fuentes?
–No puedo callar nada. Soy fan de Paz. Octavio es el dueño de la palabra. Cualquiera de sus poemas me encanta. No soy su amiga, soy su admiradora. Para mí, Octavio Paz es una relación distante, no lo veo nunca. Soy su admiradora. Aquí en su patria, no se le han hecho los honores que merece. El mundo entero lo reconoce, cuando en el extranjero se habla de México, se habla de él, porque afuera sí lo conocen.
–¿Con qué partido político simpatiza?
–Esa contestación no se la puedo dar porque no conozco a los candidatos.
–¿Qué le pediría a Carlos Salinas de Gortari, ahora que se acerca el final de su mandato?
–Yo ya pedí lo del Centro Histórico y ya lo han arreglado, vamos a ver si dura.
–¿Qué sugerencias haría al próximo mandatario?
–Es algo interminable. Yo, de verdad, no rehúyo la pregunta; no puedo contestar idiotamente sin conocer a nadie. En México sólo conozco al regente, a los procuradores, a Jorge Carpizo, que tiene un buen cargo y lo desempeña bien. Hay gente de primera en este país como Manuel Camacho y Diego Valadez.
–¿Puede adelantar algo respecto al libro que va a publicar próximamente?
–Nada. Ya lo va a leer usted, yo no soy la que lo va a leer. No es exactamente una biografía, son cosas, opiniones. Cosas que yo digo y no que un chafa me inventa.
–¿Volverá al cine?
–No he pensado en eso.

Sin haber pensado “en eso”, María Félix volvió a París, donde no arma tumultos, a menos que haya sido porque cuenta con cuadras de maravillosos caballos. Ella se va, porque está programada para vivir de manera diferente.
–Mire, me voy porque yo no extraño nada, ni el chile relleno, ni el pinole.
–¿Ha pensado en dejar algún legado a su país?
–No. No he pensado en dejar legados. Cuando uno se muere, tres o cuatro días hablan de uno y después ya se olvidan. Cuando uno ya se fue, vienen otros detrás.
–¿Qué le falta por hacer?
–¿Por hacer?… Morirme. Bueno, también me falta quitar esa cosa amarilla, horrible, de Avenida Juárez.
–¿El Caballo de Sebastián?
–No sé cómo se llama, pero sí, esa cosa. Y también esa otra cosa larga de tubos de colores que está en Chapultepec, donde estaba el acueducto. Pase usted por ahí y verá qué golpe de ojo…

lunes, 24 de marzo de 2014

Colosio 20 años: posibles cómplices y encubridores

Jorge Antonio Sánchez Ortega, Héctor Javier Hernández Thomassiny, José Luis Pérez Torres, Ernesto González Mesina, Rodolfo Macías Cabrera, José Luis González Meza y Raúl Loza Parraestán involucrados de una u otra forma en los hechos ocurridos el 23 de marzo de 1994, en Tijuana, donde fue asesinado Luis Donaldo Colosio, entonces candidato a la Presidencia de la República.
La investigación oficial acepta “dudar de todo y de todos, dado lo controversial… de las diversas tesis manejadas a esa fecha, lo que implicó analizar desde el principio todo lo actuado, realizar una investigación integral de estas personas y su entorno a efecto de cotejarlo con lo indagado”.
Revisa el tomo III de la investigación de la Subprocuraduría Especial para el Caso Colosio, titulada: “Posibles cómplices y encubridores“:

(Aristegui Noticias)

sábado, 25 de enero de 2014

Golpe a beneficiarios del Seguro Social

Arturo Alcalde Justiniani
 
Con una bola rápida, sin discusión, como ya es costumbre, la Cámara de Diputados retomó una reforma legal que había quedado pendiente por varios años mediante la cual modifica el artículo 242 de la Ley del Seguro Social, que entró en vigor el pasado 17 de enero. Este cambio afecta a medio millón de afiliados al Seguro de Salud para la Familia (Ssfam).
El Ssfam es un esquema de seguro voluntario al que se acogen personas que no tienen relación laboral protegida por el obligatorio del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), cubriendo una cuota en razón de la edad, que va de mil 420 pesos a 3 mil 733 anuales. A cambio reciben servicio médico y hospitalario.
Las autoridades del IMSS nunca han visto con buenos ojos este sector de beneficiarios, por su costo y porque no pertenecen al sector laboral formal; por ello, suele dificultar la aplicación de este servicio, poniendo obstáculos al margen de la ley, como exigir que se afilien un mínimo de dos personas, aunque la necesidad sea de sólo una.
Como ha documentado este diario, (Ángeles Cruz Martínez, 12/I/14), la reforma al artículo 242 de la Ley del IMSS termina con la facultad del Congreso para determinar el monto de las cuotas, trasladándola al Consejo Técnico del instituto. Esta medida responde a la intención de incrementar, hasta en cuatro veces el importe de dichas cuotas. Obviamente, un aumento de esta magnitud no podrá ser cubierto por la población afiliada, considerando su difícil situación económica lo que la llevará a migrar a la protección básica y precaria de los servicios de salud pública y en todo caso, al Seguro Popular.
La decisión de ir cancelando este Seguro de Salud en el IMSS acredita la intención del gobierno federal de crear un modelo de seguridad social de tres pisos: abajo, una gran mayoría con la única posibilidad de acogerse a los servicios públicos y al seguro popular; un segundo piso, para aquellos que tengan relación laboral formal y el privilegio de ser afiliados al IMSS, Issste o a sistemas estatales, y un tercer piso, perteneciente al sector privado, mediante los seguros de gastos médicos mayores, por cierto, con precios que se han incrementado desbocadamente y con limitaciones crecientes en cuanto a sus beneficios. La pregunta que debemos hacernos es si la expulsión de beneficiarios como los del Seguro de Salud Familiar es la vía idónea para resolver los problemas del IMSS. La respuesta es no.
No, porque esos beneficiarios cubren un pago similar al que aportan otros trabajadores sujetos a una relación laboral. No, porque como la propia ley señala, por razones de solidaridad, corresponde al gobierno apoyar al IMSS en materia de gastos médicos y hospitalarios. No, porque se aleja de un esquema de protección universal. No, porque por esta vía, que lesiona a miles de personas, se soslayan otras soluciones de fondo para dar viabilidad al IMSS, tarea fundamental si tomamos en cuenta que esta institución protege a la mitad de la población.
El IMSS se encuentra, en efecto, en una situación crítica, pero es fundamental no perder de vista las causas de su difícil condición: algunas devienen del impacto de la política económica que ha provocado la reducción del empleo formal y una sensible restricción salarial; otras, de la falta de recursos para cubrir los costos de los servicios médicos y hospitalarios, especialmente a pensionados y personas de edad avanzada, renglón en que el gobierno no ha cumplido sus compromisos asumidos desde la reforma a la ley del instituto, 20 años atrás. Un factor que ha golpeado al instituto, a la seguridad social en general y al futuro de la población, ha sido el injusto despojo de los recursos pensionarios propiedad de los trabajadores, hacia el sector privado, mediante las Afore, que sólo han beneficiado a las grandes empresas y bancos, impidiendo que los auténticos dueños tomen decisiones sobre el dinero que es de su propiedad, generado por sus años de trabajo. Se agrega a las dificultades del instituto su modelo laboral, que incluye un régimen de jubilaciones y pensiones injustificadamente diferenciado entre la generación que ingresó a laborar antes de 2008 y quienes lo hicieron con posterioridad, que llegan a ser un tercio del total y carecen de toda protección contractual en la materia. Otra bomba de tiempo.
La decisión atrabancada del Congreso de la Unión que crea condiciones para afectar a medio millón de afiliados al Seguro de Salud Familiar es contradictoria con la diferición de la reforma al artículo 32 y la derogación del 27, con el objeto de homologar el salario base de cotización entre la Ley del Seguro Social y la del impuesto sobre la renta. Esta reforma había sido aprobada por la Cámara de Diputados a mediados del año pasado, sin embargo, por presiones del sector empresarial, con el apoyo de la fracción panista, ha quedado hasta ahora congelada.
Es clara la incongruencia. Se prefiere sacrificar la suerte de medio millón de mexicanos con recursos escasos, que no han logrado tener las suficientes influencias en el Congreso y no son políticamente rentables, que poner en orden el sistema de cotización al instituto por parte de los empresarios, lo que significaría un apoyo considerable a las dolidas finanzas del IMSS.
Son obvias las dos varas con que se mide la política social. Por lo visto, la ley que sigue imponiéndose es la del embudo: lo ancho para unos y lo delgadito para muchos. Conviene vigilar la decisión final del Consejo Técnico, aunque bien sabemos que acatará lo que le indique el director general de la institución.

martes, 1 de octubre de 2013

Imágenes reales del 2 de octubre de 1968



Como parte del 45 aniversario de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, presentamos un par de documentales que muestran imágenes reales de lo que ocurrió aquel día.
‘El grito’ es un documental dirigido por Leobardo López Aretche donde estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) grabaron los hechos ocurridos durante la represión de Gustavo Díaz Ordaz.


‘Tlatelolco, las claves de la masacre’, es un documental realizado por ‘el canal seis de julio’ y ‘La Jornada’ en el cual se reúnen testimonios cinematográficos, en el cual se identifican jefes militares y fuerzas especiales que participaron el 2 de octubre de 1968.

jueves, 5 de septiembre de 2013

El hombre clave de Peña Nieto

A partir del domingo 1 de septiembre, el priista Raúl Cervantes Andrade preside la Mesa Directiva del Senado y será quien encabece las discusiones y la eventual aprobación de la reforma energética. Cercano a Enrique Peña Nieto, al Consejo Coordinador Empresarial y a hombres de negocios del ramo gasero –estuvo casado con Angélica Fuentes, La Reina del Gas–, Cervantes presentó ya en 2007 una iniciativa en la que abogaba por la participación de la iniciativa privada en Pemex. Hoy vuelve a la carga, con todo el apoyo de Los Pinos…

Ciudad de México, 5 de septiembre (Proceso).- El priista Raúl Cervantes Andrade –abierto promotor de la privatización de Pemex y de los contratos de exploración a particulares– será a partir de este domingo 1 el presidente de la Mesa Directiva del Senado, precisamente la cámara donde se procesará la reforma constitucional en materia energética del presidente Enrique Peña Nieto, además de la fiscal y hacendaria, ambas prioridades de su gobierno.

Desde el 26 de abril de 2007, como integrante de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados en la LX Legislatura, Cervantes Andrade presentó una iniciativa que apoyó el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y los magnates del gas de Chihuahua.

En ella propuso reformar tres artículos de la Ley Reglamentaria del 27 constitucional para permitir a Pemex celebrar contratos “compartidos” en producción y utilidades en materia de exploración y explotación de hidrocarburos, así como modificar la Ley Orgánica de Pemex para crear un nuevo consejo de administración en el cual participara la iniciativa privada y la paraestatal pudiera abrir hasta en 20% las acciones a los inversionistas (Proceso 1636).

Para Francisco Rojas Gutiérrez, presidente de la Fundación Colosio y director de Pemex durante el salinismo, la iniciativa de su correligionario constituía, dijo, “la estrategia más peligrosa” para privatizar el sector energético.

Hoy, Rojas Gutiérrez está al frente de la Comisión Federal de Electricidad y Cervantes preside el Senado en el proceso más ambicioso de la reforma energética.

Presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales durante el primer año de la actual legislatura, a Cervantes se le identifica como uno de los senadores más estrechamente vinculados al coordinador de la bancada priista, Emilio Gamboa Patrón, y con “derecho de picaporte” en Los Pinos.

El vínculo entre Peña Nieto y el senador se fortaleció durante la campaña electoral de 2012. Cervantes ha sido asesor jurídico de poderosos grupos empresariales, como la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar), la Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN) y la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión (CIRT).

Cervantes también jugó un papel clave en la defensa jurídica del candidato presidencial priista durante el escándalo del Monexgate. Fue el responsable de entregar a la Procuraduría General de la República la documentación y la argumentación jurídica para rechazar la compra de votos y la triangulación ilegal de dinero a través de Monex.

Y aun cuando admitió que el PRI utilizó 7 mil 851 tarjetas de prepago para distribuir 66.32 millones de pesos a su estructura electoral, negó que fuera por un monto superior a los 250 millones de pesos y que ese partido hubiera realizado la transacción directamente.

Como coordinador de Asuntos Jurídicos del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en la campaña de 2012, contratacó también al empresario mexicano-estadunidense José Aquino, quien denunció públicamente un supuesto intento de extorsión en la compra-venta de espacios publicitarios a favor de Peña Nieto en televisoras de Estados Unidos.

Y aunque se le mencionó como posible consejero jurídico de la Presidencia de la República, terminó en la LX Legislatura del Senado, donde se le asignó la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales.

Desde esa posición ha desempeñado un rol protagónico en la aprobación de las reformas constitucionales emanadas del Pacto por México: la educativa, la de telecomunicaciones y, ahora, la energética. En ellas ha favorecido la posición de los grupos empresariales.

Consultados por Proceso, senadores que dictaminaron la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones y de radiodifusión sostienen que Cervantes trató de desechar las propuestas consensuadas en las consultas públicas para aminorar el sesgo que la iniciativa presidencial tenía a favor de las televisoras, especialmente de Televisa.

La cercanía de Cervantes con el consorcio de Emilio Azcárraga Jean data de hace años. Durante la discusión en la Suprema Corte de Justicia sobre la Ley Televisa, en 2006, el entonces diputado federal consideró que la decisión de los ministros de declarar inconstitucional el refrendo automático de las concesiones ponía en riesgo “la seguridad jurídica, financiera y de inversión de todas las concesiones del Estado”, no sólo las de radiodifusión.

En marzo de 2008, como integrante de la LX Legislatura en San Lázaro, formó parte de la comisión investigadora de los contratos con Pemex Refinación, firmados por Juan Camilo Mouriño, entonces secretario de Gobernación y accionista de la empresa Ivancar, que recibió más de 100 millones de pesos en contratos sin licitar.

Las “investigaciones” de aquella comisión sólo duraron dos meses. En ese lapso sólo citaron a comparecer al director de Pemex Refinación, el ingeniero José Antonio Ceballos Soberanis; al titular de la Secretaría de Función Pública, Salvador Vega Casillas, y al presidente de la Canacar, Tirso Martínez.

–Díganos, ingeniero –intervino Cervantes durante la comparecencia del director de Pemex Refinación–, ¿Mouriño les habló por teléfono para pedirles algún contrato?

–¡De ninguna manera! –respondió Ceballos.

Cervantes terminó su intervención exonerando a Mouriño y apoyando las reformas energéticas de Felipe Calderón.

“Si se aprobaran las reformas de Pemex que plantea el presidente Calderón, nos ahorraríamos todas estas suspicacias”, comentó Cervantes, en clara referencia a la participación de inversionistas privados en la paraestatal.



El apoyo de los gaseros



Doctor en derecho corporativo por la Universidad Panamericana, exdirector de CEA Abogados, Raúl Cervantes ha sido un exitoso litigante cercano a grupos empresariales como Estrella Blanca, de Salvador Sánchez Alcántara, y también a la poderosa Asociación Mexicana de Gas Natural (AMGN), en la cual se agrupan los magnates más importantes del ramo que apoyan la apertura de Pemex, sobre todo la inversión privada en gas shale.

En 2005 Cervantes se casó con la empresaria de origen juarense Angélica Fuentes Téllez, directora general por más de una década de Grupo Imperial, bautizada como la Reina del Gas por las revistas de negocios. La unión civil no duró mucho tiempo, pero los intereses del sector gasero y la posición del futuro presidente del Senado sí. Desde 2008, Fuentes Téllez es esposa de Jorge Vergara, dueño de Omnilife y del club de futbol Chivas.

Fuentes Téllez fue presidenta de la AMGN durante dos periodos consecutivos entre 1996 y 2000 y es integrante de Natural Gas Council y la American Gas Association, organismos vinculados a los poderosos consorcios estadunidenses interesados en invertir en la explotación del gas natural y del gas shale en México.

En su iniciativa que presentó en abril de 2007, Cervantes propuso transformar Pemex “en un organismo público descentralizado bajo el régimen de sociedad de interés público, cuyo capital estaría conformado por las acciones de la serie A (80% de capital social) y acciones de la serie B (20%).

“Los títulos de esta serie podrán aportarse a un fideicomiso para que el público (únicamente personas físicas mexicanas) adquiera derechos fideicomisarios sobre los mismos. Las acciones serie B otorgarían derechos corporativos limitados y dividendos.”

También propuso reformar los artículos 5 y 6 de la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional para abrir los yacimientos transfronterizos a la inversión privada, otorgándole facultades a la Secretaría de Energía para que, de manera coordinada con la Secretaría de Relaciones Exteriores, negociara y suscribiera con empresas extranjeras contratos para el aprovechamiento de los hidrocarburos localizados en regiones transfronterizas, principalmente las del Golfo de México.

Con respecto a las reformas al artículo 6 de la Ley Reglamentaria del artículo 27, el entonces ­diputado insistió en otorgarle a Pemex la facultad de celebrar “contratos de obras y de prestación de servicios para explorar y desarrollar yacimientos y demás actividades que requieran para poder explotar el petróleo y los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos en tres modalidades”.

Una de esas modalidades, los “contratos de exploración y desarrollo compartidos”, es muy similar al modelo de “contratos de utilidad compartida” que propone la iniciativa actual del presidente Peña Nieto. El entonces ­diputado federal describió estos contratos “para ejecutar con sus propios medios y por su exclusiva cuenta y riesgo las actividades de exploración y desarrollo. A cambio, podrá preverse una cierta remuneración determinada”.

La propuesta –que permaneció en la “congeladora” ante la modificación del proyecto calderonista– era muy similar a la iniciativa de apertura impulsada por Angélica Fuentes Téllez desde que presidió la AMGN y recibió el respaldo del CCE.

En octubre de 1997, en Nuevo México, Fuentes Téllez animó a sus homólogos de Estados Unidos a invertir en conjunto con compañías mexicanas, “como ya se hace con el gas natural”.

Fuentes Téllez pertenece a una de las familias más acaudaladas de Ciudad Juárez. Su padre, Valentín Fuentes Varela, fundó el Grupo Imperial; su tío Miguel Zaragoza Fuentes es propietario de Hidrogás y de Z Gas. En octubre de 1990, la agencia federal antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) investigó a estas empresas por el ingreso de 3 mil 957 kilogramos de cocaína a territorio estadunidense en un tráiler de gas LP (Proceso 1201).

Sus primos –de apellidos Zaragoza Fuentes y Fuentes Zaragoza– han sido mencionados en escándalos como la investigación de Amigos de Fox y en los casos relacionados con los feminicidios en Ciudad Juárez. Uno de los hermanos de Angélica, Valentín Fuentes Téllez, se casó con Karla Korrodi, hija de Lino Korrodi, cerebro financiero de la campaña del panista Vicente Fox en el año 2000.

En los documentos elaborados por Pemex para promover la inversión privada en la explotación de gas shale en México, identifica cinco grandes reservas geológicas ubicadas precisamente en Chihuahua, en la Cuenca de Burgos (Tamaulipas), en Tampico-Misantla, en Sabinas-Burro-Picachos y en Veracruz. Según la paraestatal, se trata de “la cuarta reserva más grande a nivel mundial de este tipo de gas”.



La agenda del Senado



En el próximo periodo ordinario de sesiones, desde el Senado el gobierno federal y el PRI pretenden concretar los temas pendientes de las reformas educativas y de telecomunicaciones, así como las de transparencia y la político-electoral, pero sobre todo la energética y la fiscal.

Durante el primer año del gobierno de Peña Nieto, el procedimiento ha sido impulsar cambios constitucionales (sobre todo en educación y telecomunicaciones) y posteriormente modificaciones a las legislaciones secundarias.

El mismo procedimiento pretende aplicarse al rubro energético. Hasta ahora sólo se conoce la iniciativa de reformas a los artículos 27 y 28, enviada al Senado por el Ejecutivo federal.

Este mecanismo de aprobación y procesamiento de las reformas se encuentra estancado a raíz del descontento entre los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) por la aprobación fast track de las leyes secundarias en materia educativa: la Ley General de Educación y la Ley del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; la Ley del Servicio Profesional Docente –que también debió aprobarse en el periodo extraordinario de sesiones por ambas cámaras– se pospuso.

El Instituto Belisario Domínguez del Senado realizó una consulta para incorporar observaciones a las reformas a los artículos 3 y 73 de la Constitución, promulgada el 26 de febrero de 2013, pero ninguna de las propuestas, sobre todo en materia de la Ley del Servicio Profesional Docente, fue incorporada. Así consta en el documento Puntos clave para la legislación reglamentaria de la reforma constitucional en materia educativa, elaborado por el propio instituto y cuya copia tiene Proceso.

Algo muy similar podría ocurrir con la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones. Los senadores aprobaron cambios a cinco artículos y dejaron 17 transitorios, pero los puntos fundamentales quedaron pendientes para la legislación secundaria, así como la integración de los integrantes del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel).

Hasta ahora sólo se conocen los nombres de los siete aspirantes a dirigir el Ifetel enviados por el Ejecutivo federal, aun cuando no se han presentado las iniciativas en legislación secundaria, en particular la llamada Ley Convergente, que sustituiría a la Ley Federal de Radio y Televisión y a la Ley Federal de Telecomunicaciones.

Ahí se espera “revisar con lupa” todas las posibles trampas en contra de la reforma constitucional, según advierten especialistas consultados por el reportero. Cervantes será quien encabece este proceso de discusión en el Senado.

lunes, 26 de agosto de 2013

Estoy feliz de ver quebrada a España: Fernando Vallejo



A Fernando Vallejo (Medellín, Colombia, 1942 ) se le puede reprochar que sea un deslenguado (si es que eso es reprochable), pero no un inconsecuente. Hace años hizo suya la causa de la defensa de los animales y desde entonces sigue una dieta vegetariana que solo incluye especies sin sistema nervioso complejo, como los camarones. En 2001 prometió no volver a pisar España mientras se exigiera visa a los colombianos y ha mantenido la palabra. Desde la capital mexicana, donde tiene su residencia hace ya 42 años, el escritor comenta las últimas noticias sobre el asunto y critica la actitud de quienes con él firmaron. Su último libro publicado, Peroratas (Alfaguara), es un compendio de su ideario innegociable.
Pregunta: ¿Qué le parece que el Gobierno español haya pedido dejar de exigir visa a los colombianos?
Respuesta: Pura hipocresía. ¡Quién sabe detrás de qué andará Rajoy! En su momento, hace doce años, él no se opuso a que la Unión Europea nos pusiera visado a los colombianos. Grandeza de alma no es su ocurrencia de ahora. Ese tipo es una veleta: gira según sople el viento. A lo mejor busca que Colombia y Perú lo apoyen en la ONU cuando plantee allí el asunto de la descolonización de Gibraltar, reivindicación muy justa por parte de España pero que en el momento actual la siento como una pantalla de humo para tapar la corrupción y el desastre de su gobierno.
P. Usted y otros intelectuales firmaron una carta en la que se negaban a volver a España mientras se exigiera visa a sus compatriotas. Usted ha sido el único que se ha mantenido firme. ¿Se arrepiente de haberla firmado? ¿Reprocha algo a sus colegas?
R. La carta a que aludes se publicó en EL PAÍS y la firmamos Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez, Fernando Botero, Darío Jaramillo, William Ospina, Héctor Abad y yo. Siete. De los cuales sólo yo mantuve la palabra empeñada. Los restantes la fueron violando uno a uno. Primero Mutis: a los pocos meses de que nos pusieran la visa, con la mayor desvergüenza fue a sacar el visado a la Embajada española en México y acto seguido viajó a España a embolsarse los cien mil dólares del premio Cervantes que le acababan de otorgar. Luego Darío Jaramillo, aduciendo que él no podía luchar solo contra toda la Unión Europea. ¿Y cuando firmó la carta sí podía, o es que entretanto se le estaban agotando las fuerzas al paladín? Después volvió Botero furtiva y miserablemente como un delincuente, a lo más vil, a una corrida de toros. Que a Colombia la defiendan los taurófilos es como que la defiendan los paramilitares, los de las FARC, los políticos, Juan Manuel Santos y demás hampones. Después volvió García Márquez con la mayor desfachatez, sin aludir siquiera al asunto. Se publicó entonces una foto suya en Barcelona con el presidente de la Generalitat catalana. ¡Se le había olvidado su promesa! Como antes se le había olvidado también la que hizo de no volver a escribir mientras estuviera en el poder Augusto Pinochet. Diecisiete años estuvo el golpista montado ahí, durante los cuales mi paisano siguió escribiendo libros como si tal. Y sigamos con la lista: volvió mi amigo William Ospina, gran escritor y hombre de alma grande a quien le perdono, y finalmente el que redactó la carta, de nombre Héctor Abad. Cuando Mutis volvió a España por la platica del Cervantes, Héctor escribió un artículo indignado en una revista colombiana diciendo que Mutis violaba su palabra con la tinta de su firma todavía fresca. Recientemente Héctor acabó también violando su palabra y aduciendo, ahora en un artículo de El Espectador de Bogotá, que no podía vivir sin España, donde estudiaban sus hijos. La tinta de su firma ya no estaba fresca como la de Mutis, pero en fin, tinta es tinta, seca o no, y el honor es el honor. ¡Pobre Colombia con estos defensores que le resultan cada tanto! En cuanto a mí, nunca la he defendido. No hago sino sacarle sus trapitos sucios, sus infamias, a la luz del sol.
P. Si finalmente se deja de exigir la visa a los colombianos. ¿Volverá a España?
R. Yo a España ya no la quiero, y estoy feliz de verla quebrada, en bancarrota, con una deuda impagable de casi dos billones de dólares y un desempleo monstruoso. ¡Lo altaneros que estaban, gastándose la plata ajena! Se aprovecharon de lo lindo de la Unión Europea mientras nos cerraban la puerta a los colombianos. ¡Cuál madre patria! Ésa no es una patria. Ni para los españoles ni mucho menos para los colombianos. Bienvenidos euracas a Perú y Colombia. Pero no de gerentes de bancos: a lavar inodoros.

(Publicada por El Pais)